Tras las últimas entradas de esta serie espero haber depositado en vuestras mentes la idea de que los sensores digitales de nuestras cámaras son el resultado de un delicado compromiso entre matemática avanzada, compleja ingeniería, y reducción de costes. El resultado de esta combinación son unos dispositivos que, a nuestros ojos, se comportan muy bien en casi cualquier circunstancia. Pero todo tiene un límite. Si en el artículo anterior conocíamos uno de los problemas de nuestros sensores (el rango dinámico), hoy nos vamos a encarar con uno de nuestros peores enemigos: el dichoso ruido.

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https://colaboratorio.net/jen0f0nte/colaboratorio/2017/flac-el-sensor-fotografico-iii/